(Un conocido me cuenta que está planteándose cerrar su tienda de comercio electrónico en Agosto, ya que su estructura humana está pensada como negocio offline y no puede dar servicio durante esa época del año)
¿Por qué no?
Cerrado por Vacaciones es un concepto que todos tenemos asumidos en el comercio tradicional. Vincularlo al mundo online parece una herejía, pero el tema es mucho más complejo de lo que parece a simple vista. Las vacaciones son una necesidad humana. Detrás de una tienda online hay todo un equipo de personal que merece un descanso prolongado anual.
Aparentemente, esta circunstancia no es incompatible con la esencia del comercio electrónico, puesto que la solución de los turnos de trabajo siempre la tenemos a mano, y también podemos disponer de soluciones tecnológicas para aumentar la gestión en caso de reducción de personal. Una tienda online no deja de ser una empresa como cualquier otra. Pero las tiendas reales también pueden aplicar estas y otras soluciones, y no lo hacen. Continúan poniéndose de acuerdo, y bajan la persiana en Agosto.
Este artículo gira alrededor sobre porqué una tienda online, al contrario de una tienda brick & mortar (real), teóricamente no debe cerrar por vacaciones, cuando el mundo real funciona bajo esas pautas de comportamiento, desde hace muchas generaciones. Al menos, en nuestro país.
Empecemos por el principio
El enunciado de este artículo es simple y abierto, por lo que estaríamos obligados a concretar muchas cuestiones para entender el sentido del cierre temporal de actividad de una tienda online:
• ¿Cuál es el modelo de negocio de la empresa propietaria de la tienda?
• ¿El propietario de la tienda es fabricante también, o sólo comerciante?
• ¿Qué tipos de productos se comercializan a través de esa tienda?
• ¿El alcance es nacional, o es internacional?
• ¿El producto que se comercializa lo hace a través de una Marca reconocida, o es genérico?
• ¿Estamos hablando de comercio electrónico de productos tangibles, o de productos de distribución online (cine, música…)?
• ¿Se venden productos exclusivos o se pueden encontrar en comercios tradicionales?
• …
Esta lista de cuestiones puede ser mucho más amplia, y generan respuestas donde subyacen un montón de aspectos que nos deben llevar a la reflexión. En este artículo, aparecerán reflejados algunos de ellos.
¿Pero a que nos referimos concretamente por Cerrar por Vacaciones refiriéndonos a una tienda online? Aplicada al mundo real, al comercio en la calle, aceptamos y asumimos esta circunstancia, la entendemos y nos adaptamos a ella. ¿Que sentido tiene en un negocio virtual, cuando Internet nunca cierra? Parece contradictorio, incluso una broma.
Concretemos
Es más que probable que cuando se habla de Tienda Online, a todos nos venga a la cabeza algún tipo de negocio moderno, donde intrépidos comerciantes cibernéticos se han lanzado a la red a la caza de nuevas oportunidades basadas en las ventajas de Internet. ¿No es así? Hablamos de tiendas virtuales creativas, donde se mueven factores innovadores como la temporización de ofertas, las compras colectivas o la obtención de rendimiento en la gestión del long-tail de productos ajenos, entre muchos otros. Estos nuevos conceptos comerciales son, aparentemente, incompatibles con algunos de los principios de la actividad comercial tradicional hasta hoy vigentes.
Uno de estos principios es el “cierre” de las actividades en un período de tiempo prolongado: Las vacaciones de verano. Por ello, deberíamos primero aclarar que interpretamos por cerrar una tienda online, y qué diferencias hay con una tienda brick & mortar (real).
Una tienda online es un espacio virtual con un front-end, al cual siempre podemos acceder si nuestro dispositivo cuenta con energía y una conexión a Internet, en cualquier lugar y a cualquier hora. Siempre está a nuestra disposición si el Administrador de tal tienda lo decide así. Su responsable puede automatizar procesos concretos sin la intervención humana.
Pero al mismo tiempo, una tienda online dispone de un back-end. Esta parte “trasera”, está dirigida por personas que determinan lo que estamos viendo y lo que podemos hacer en el sitio en cuestión. En términos de “vacaciones”, no estamos hablando de programación (es absurdo), sino de las personas que la dirigen. Si hablamos de comercio electrónico, en la definición de back-end deberíamos enfocarnos en el proceso administrativo, comercial y logístico humano que hay detrás.
En una tienda real o física, el front-end y el back-end, confluyen en la misma dimensión. Si la parte “trasera” de la tienda descansa por vacaciones, la parte delantera, también. Una parte no puede vivir sin la otra, porque son lo mismo. Por eso cuando cierra lo hace de forma integral. En cambio una tienda online, puede seguir abierta y aparentemente activa, si configuramos convenientemente su front-end, aunque su personal gestor de atrás, esté en la playa tomando el sol.
En definitiva, cuando decimos que una tienda online esta “cerrada por vacaciones” debemos entender que el usuario puede interactuar con ella cuando quiera, pero la gestión del producto o el servicio contratado está temporalmente suspendida.
¿Son tan distintos realmente el comercio virtual y el real?
Llegado a este punto, pues, si continuamos pensando en modelos de negocio modernos, podemos llegar a la conclusión que hay servicios y productos donde el cierre es absurdo, por ejemplo, donde el factor tiempo es esencial. Nos referimos a portales de compras colectivas, donde la oportunidad de la compra se apoya en la disponibilidad de una buena oferta en un período concreto. En este caso, es cierto. El cierre de una tienda no es posible. Debemos estar al pié del cañón, si queremos que se mantenga la actividad.
Pero pensemos un momento…
En el mundo real, ¿Todos los comercios son outlets basados en descuentos? No. Es un segmento insignificante. El comercio tradicional se presenta al mundo con infinidad de ofertas, y no siempre basados en el factor precio. En Internet pasa lo mismo. La inmensa mayoría de las tiendas online venden productos y servicios muy variados, y no siempre basados en el descuento o las ofertas.
La comparación del fenómeno de las compras colectivas con el fenómeno outlet de tiendas reales es solo un ejemplo para entender que no hay tanta diferencia entre el mundo real y el virtual. Los modelos de negocio innovadores en Internet que han sabido aprovechar sus ventajas, han sido los que están impulsando Internet como canal comercial, pero la auténtica explosión del comercio electrónico del futuro se basarán en la actividad comercial de empresas y marcas comerciales que combinen su actividad comercial online y offline. Que combinen su actividad de fabricantes, con actividades comerciales a las que antes no podían acceder.
Actualmente ya hay miles de ejemplos. Para muestra, un botón. Dos ejemplos de marcas con productos tangibles los tenemos con www.sansonite.com o www.tous.com La distribución de los productos siempre ha sido tradicional, pero ahora ya combinan sus actividades en el comercio de siempre con tiendas propias, en grandes almacenes, o en la red, con sus propios dominios y tiendas de venta, o a través de portales terceros comerciales como Amazon, por ejemplo. Son tantos cientos de miles de empresas que pueden hacerlo, que puede decirse que el gran festival comercial en Internet está aún por llegar.
Si asumimos que el futuro será así, que la inmensa mayoría del comercio será directo entre fabricante y consumidor, con multitud de canales de venta… ¿Por qué no podemos pensar en el cierre temporal de su tienda online por motivos vacacionales, sin poner en riesgo la viabilidad de la empresa? ¿No tienen asumido que el comercio real vive así desde siempre?
Adaptarse a la realidad virtual no significa que se deje atrás la realidad social. Las tiendas deben caminar al ritmo evolutivo del consumidor y de sus necesidades, pero el comercio electrónico no variará las costumbres del pueblo, si no al contrario, se adaptará a ellas. Y si el pueblo lo deja todo por tener vacaciones, los portales de comercio online no tienen porque ser distintos.
Con Internet, podemos hacerlo. ¿Pero debemos hacerlo?
Internet parece que lo permite todo: Comprar cualquier cosa en cualquier momento, en cualquier situación, y parece que debamos hacer el esfuerzo para que sea así. ¿Estamos seguros de ello? Algunos avances de la ciencia y la tecnología lo desmienten.
Cuando Edison patentó la bombilla, en 1883, la sociedad del momento celebró el inventó y probablemente, vaticino que la oscuridad desaparecería de la faz de la tierra. Con certeza, muchos “iluminados” (nunca mejor dicho) de su generación, imaginaron con convicción que nunca más existirían hogares oscuros en las largas noches de invierno. Hoy sabemos que no es así, por muchos motivos. No porque se pueda iluminar un espacio, en cualquier lugar y momento, significa que lo hagamos o lo debamos hacer.
Otro ejemplo. En 1876, las investigaciones del escocés Graham Bell le permitió patentar en USA el invento del teléfono. Por aquel entonces, quizás hubo quién pensó que algún día, todos nosotros nos llamaríamos a cualquier hora del día y la noche, desde cualquier parte del mundo. Eso podemos hacerlo hoy. ¿Pero debemos hacerlo realmente? ¿Quién no ha recibido alguna vez una llamada a medianoche y le han temblado las piernas en la cama (sobretodo a los sufridos padres con hijos adolescentes)? Aunque podamos, solo lo hacemos cuando hay una necesidad superior, no cuando queremos.
Las personas tenemos unas pautas de actuación, una cultura del ocio, unas costumbres arraigadas, que están por encima de los propios avances de la ciencia y la tecnología. Internet tampoco está por encima. Provocará seguro una revolución económica y social, pero el límite lo marcará la evolución de la sociedad.
Si tenemos que esperar, esperamos
Como ya se ha dicho, los descansos semanales y las vacaciones están asumidos por todos, en cuanto al comercio real. ¿Ocurre lo mismo con el comercio online? ¿Cuántos de nosotros creen que una compra realizada en fin de semana se gestiona al momento?
Hasta los mejores portales, con los mejores servicios logísticos, avisan en sus condiciones de uso, que los pedidos realizados a partir de una hora del viernes, no se procesarán hasta el lunes. Este es el caso por ejemplo de www.dvdgo.com. Nadie se rasga las vestiduras por eso. Es cierto que no se informa de ello con una placa de latón su puerta de acceso (home page), como lo hacen a menudo las tiendas reales, pero no nos lo tomamos como un engaño. Damos por supuesto que es normal. Asumimos que la compra online respeta los horarios del personal que lo gestiona y si cierran el fin de semana, lo entendemos.
En Cataluña, y más concretamente en las calles de Barcelona, los horarios comerciales están regulados. No existe la libertad de horarios comerciales. Esto es así para proteger los intereses del pequeño tendero frente a las grandes multinacionales de la distribución, que podrían aplicar su fortaleza financiera para tener siempre abiertos sus comercios, hundiendo el entramado comercial del centro de la ciudad y el de sus barrios. Ésta circunstancia está asumida por todos los barceloneses y catalanes en general. En Internet, regular los horarios de venta seria absurdo, pero asumimos que la regulación viene dada por unas costumbres y normas establecidas en el mundo real.
Por todo ello, ¿podemos asumir que una tienda online deje de suministrar productos durante el mes de Agosto?
El error del 24/7
Puede extrañar que teniendo en cuenta la esencia de Internet, se pueda producir la suspensión temporal de actividades de gestión administrativa y logística de una tienda online (el cierre por vacaciones de una tienda real). Pero tal hecho, asumido en su entorno geográfico y social, no debe ser necesariamente absurdo, si toda la población tiene asumido el parón del verano. Otra cosa sería que el alcance de la tienda fuera internacional, factor que cambiaría el planteamiento inicial.
Sería erróneo pensar en un modelo de negocio online donde la producción de beneficios se sustentara en las ventajas horarias de Internet (24h/7d). El coste laboral que hay detrás de cualquier empresa es proporcional al tiempo y los turnos dedicados a ello. Una tienda online debería dar beneficios dedicándole 37 ó 40 horas semanales, como cualquier otra empresa. Si duplicáramos o triplicáramos el tiempo de dedicación, también deberíamos obtener el doble o el triple de beneficios. Y si hiciéramos bien los cálculos, deberíamos conseguir un buen rendimiento teniendo en cuenta las nulas ventas del período vacacional de verano (excepto para productos y servicios estacionales, claro).
En cualquier caso, las marcas fabricantes no deben caer en el error de entrar en Internet para superar la tiranía de la Distribución, y caer en la tiranía del Consumidor, dedicándole más tiempo de lo necesario.
Internet no está por encima de la realidad social: Es a la inversa.
Los modelos modernos de la nueva economía en Internet, con ejemplos como Kiala, Alice, Groupon o Amazon, por citar algunos, son una oportunidad para que el mundo pueda cambiar y mejorar, no para que deba cambiar necesariamente. Porque estos son sólo una parte del mundo del comercio electrónico, y lo más extendido será el modelo híbrido on/offline, o sea de empresas multicanal que fabricarán y comercializarán sus marcas de una forma directa hacia el consumidor, sus auténticos clientes. Y estas son las empresas que han respondido hasta hoy a los condicionantes sociales, laborales y sindicales, que marcan las costumbres y usos de la actividad productiva, entre ellas, la concentración del descanso laboral en Agosto.
Ley Sinde española, que pretende proteger los derechos de autor y propiedad intelectual, se basa en el razonamiento que, no por ser imposible poner puertas al campo, lo que se cultiva en él, se deba considerar que es propiedad de todos los que acceden a él. Algo así como que la libertad no se puede convertir en libertinaje. Cuando hablamos de negocios en Internet, podemos caer en ese error. Creer que podemos supeditar la realidad social y cultural de la Sociedad a la existencia de las nuevas realidades que ofrece Internet. Debe ser a la inversa.
Si a los empresarios y a los sindicatos les gusta ponerse de acuerdo para cerrar por vacaciones online y offline, pues que lo hagan. No debería pasar nada. El consumidor lo entenderá.
Barcelona, 25 de febrero de 2012